Violencia empaña la Copa Chile: Everton y Universidad de Chile deberán completar la ida de octavos tras suspensión en Sausalito
Fotografías: Claudio Rojas Barceló
Lo que debía ser una atractiva jornada de Copa Chile terminó marcado por lamentables incidentes que obligaron a suspender el partido de ida de los octavos de final entre Everton y Universidad de Chile, disputado en el Estadio Sausalito de Viña del Mar.
Cuando se jugaban 82 minutos de encuentro y el cuadro universitario se imponía por 1-0 gracias al gol de Juan Martín Lucero, el árbitro Piero Maza decidió detener el compromiso debido al lanzamiento de pirotecnia, bengalas y otros elementos desde el sector ocupado por la hinchada visitante, situación que puso en riesgo la integridad de jugadores, cuerpos técnicos y espectadores.
Los incidentes generaron momentos de tensión en el recinto viñamarino, obligando al desalojo del estadio y a una posterior reunión entre autoridades, dirigentes y el cuerpo arbitral, quienes concluyeron que no existían condiciones de seguridad para continuar el partido.
Más allá de los hechos extrafutbolísticos, el duelo había sido intenso y disputado. Universidad de Chile logró abrir la cuenta en el segundo tiempo, pero Everton mantenía vivas sus opciones y buscaba con insistencia el empate ante su público. El equipo dirigido por Walter Ribonetto mostró nuevamente actitud competitiva y no había renunciado a la posibilidad de igualar el marcador en los minutos finales.
Tras la suspensión, la Federación de Fútbol de Chile determinó que los minutos restantes del encuentro se disputarán este domingo en el Estadio Nacional, a puertas cerradas, manteniéndose el marcador parcial de 1-0 a favor de Universidad de Chile. Una vez finalizada la reanudación de la ida, se jugará el compromiso de revancha correspondiente a la serie de octavos de final.
De esta forma, la llave quedó abierta y su desenlace se definirá en una jornada poco habitual, donde ambos equipos deberán completar primero los minutos pendientes del encuentro suspendido para luego afrontar el partido de vuelta.
Mientras la atención se centra en la resolución deportiva de la serie, los incidentes ocurridos en Sausalito vuelven a instalar el debate sobre la violencia en los estadios y la necesidad de proteger el espectáculo, a los jugadores y a las familias que asisten al fútbol chileno.








