Qué hacer y qué no hacer para ser un artista con la Inteligencia Artificial
- Es noticia que las compañías tecnológicas, ante el rápido avance que está experimentando, sugieran empezar a ponerle freno. Pues es mucho lo que está en juego.
Aunque el término “inteligencia artificial generativa” (IA) es relativamente nuevo, la mayoría de nosotros ya nos habremos encontrado con una de sus aplicaciones en 2017 cuando las “deepfakes” comenzaron a extenderse por Internet. Hoy, que gran parte de la conversación en comunicación digital y también en los medios, la ocupa la Inteligencia Artificial y el renombrado Chat GPT, es momento de que tanto los consumidores como las empresas que las utilizamos seamos conscientes de las oportunidades, y también de los riesgos, que este avance nos trae.
Al respecto, Angelamaria Gonzalez, de Wavemaker, explica que la IA generativa utiliza la IA y el aprendizaje automático para crear nuevo contenido digital (como texto, video, audio e imágenes) con poca necesidad de intervención humana; más allá de una entrada inicial, como una palabra clave o una instrucción. Las nuevas herramientas de IA generativa que cambian el juego ocupan la conversación, tales como, Open.AI y ChatGPT -que es el GenAI con el que se masificó el conocimiento de Inteligencia Artificial Generativa en términos de texto-; Dalle-2, Midjourney y Stable Diffusion, ofreciendo formas de bajo costo, fácilmente disponibles, para generar contenido creíblemente real o conscientemente estilizado en segundos. Microsoft, que adquirió ChatGPT, parecen estar más adelantados con el uso de GenAI, siendo su último lanzamiento Copilor AI -– generador de documentos para su suite de Microsoft Office-.
La experta, sostiene que hay una proliferación de empresas alrededor de GenAI y sus diversos territorios, siendo el de texto el más avanzado con aplicaciones para ventas, chatbots, asistentes, creación de contenido y especialmente para Marketing. Mientras tanto, las nuevas empresas en este espacio han estado cerrando rondas de financiación exitosas a medida que Silicon Valley comienza a darse cuenta del potencial disruptivo de esta tecnología.
Los avatares digitales hiperrealistas de compañías como Soul Machines y Synthesia son cada vez más comunes, mientras que la lucha por dominar el mercado de voz de IA está siendo duramente librada por nuevas empresas y grandes jugadores como Baidu, Microsoft y Amazon por igual. En la segunda mitad de 2022, vimos a los gigantes tecnológicos involucrarse aún más.
En septiembre, Meta anunció su programa “Make-a-Video”, que puede generar videos usando IA, y Google los igualó recientemente al anunciar Phenaki, un programa que apoya la generación de texto a vídeo. Ahora, estamos empezando a ver que la IA generativa está entrando en las operaciones comerciales principales, ofreciendo nuevas formas innovadoras para que las marcas implementen contenido de alta calidad, rentable, optimizado y personalizado a escala.
Las ventajas están claras: la IA ofrece innumerables soluciones, aunque también tiene riesgos y requiere hacer un uso responsable.
Es muy importante entender si el servicio de GenAI empleado utiliza los inputs o preguntas para mejorar el modelo de aprendizaje o el servicio que provee. Porque si utilizamos descripciones de productos que aún no han salido al mercado; información confidencial o propiedad intelectual de clientes, copias para revisión o resúmenes de documentos confidenciales de las empresas en las que hacemos parte o especificamos cómo se van usar los resultados que se obtengan del AI, se puede estar incurriendo en incumplimiento de contratos con cliente al estar compartiendo información confidencial de cliente con terceras partes no autorizadas
Tenemos por delante un desarrollo que no se limitará a mejorar el proceso creativo, sino que va más allá, complementándose con la inteligencia y el conocimiento humanos para mejorar cada vez más los procesos comerciales, de gestión, formación, etc. Si bien hemos de estar atentos y ser exigentes éticamente al usarlo.
