Crónica

Ojo con los caldos en cubo: los riesgos invisibles de su sabor

Aunque son populares por su practicidad, el uso excesivo de caldos en cubo podría afectar gravemente la salud cardiovascular y metabólica, advierten expertos.

La practicidad en la cocina moderna ha convertido a los caldos en cubo en un producto habitual en muchas casas chilenas. Estos pequeños concentrados de sabor suelen utilizarse para realzar guisos, sopas y diversas preparaciones con rapidez y sin complicaciones.

Académicos de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), advierten sobre los peligros de un consumo desmedido de estos productos, cuyos ingredientes pueden tener un alto costo para la salud.

Especialistas en nutrición advierten que su uso frecuente podría estar afectando más de lo que ayuda. Y es que su uso se asocia a enfermedades renales crónicas, ciertos tipos de cáncer u obesidad, condiciones que requieren tratamiento y medicamentos a veces de por vida.

Sodio y aditivos: los ingredientes que preocupan a los especialistas

Los caldos en cubo contienen una combinación de extractos vegetales o animales, grasas, almidones, aceites y una serie de aditivos como colorantes, saborizantes y conservantes. Pero son dos los componentes que generan mayor alerta: el sodio y el glutamato monosódico.

Un solo cubo puede aportar hasta la mitad de la cantidad de sodio recomendada para un día completo. Este exceso está directamente vinculado a enfermedades como la hipertensión arterial, principal factor de riesgo para infartos y accidentes cerebrovasculares.

Además, el uso sistemático de aditivos puede desencadenar reacciones adversas, especialmente en personas con sensibilidad o antecedentes alérgicos.

Ante este panorama, el llamado de los especialistas es claro: leer cuidadosamente las etiquetas y reducir el consumo de productos ultraprocesados. La recomendación principal es optar por caldos caseros, preparados con ingredientes naturales y condimentos al gusto, los cuales permiten controlar la cantidad de sal y evitar aditivos innecesarios.

Otra opción es buscar caldos comerciales que indiquen ser bajos en sodio, sin aditivos y con bajo contenido de grasa. Sin embargo, incluso estas versiones deben consumirse con moderación y adaptarse a las condiciones de salud de cada persona, especialmente en casos de enfermedades que impliquen control estricto de ciertos minerales, como el potasio.