Mi hijo entiende todo… pero habla poco: ¿cuándo es recomendable consultar?
Reportero: Claudio Rojas Barceló
“Tranquila, ya va a hablar”.
“Su papá habló tarde y no tuvo ningún problema”.
“Mientras entienda, no hay de qué preocuparse”.
Estas son frases que muchas familias escuchan cuando comienzan a surgir inquietudes respecto al desarrollo del lenguaje de sus hijos. Aunque suelen decirse con la mejor intención, en algunos casos pueden llevar a postergar una consulta que permitiría orientar tempranamente a la familia.
Un niño puede comprender gran parte de lo que ocurre a su alrededor y, al mismo tiempo, presentar dificultades para expresar sus ideas, necesidades o emociones. Tal como explica la fonoaudióloga infantil Javiera Sobarzo Basaure, comprender y expresarse son habilidades estrechamente relacionadas, pero no son exactamente lo mismo.
Cuando comienzan a surgir las preguntas
Muchas familias describen una situación similar: su hijo sigue instrucciones, identifica objetos, reconoce personas y comprende situaciones cotidianas, pero las palabras aparecen lentamente o su lenguaje expresivo parece avanzar menos de lo esperado.
Es entonces cuando surge una pregunta muy frecuente:
Si entiende todo, ¿realmente necesita una evaluación fonoaudiológica?
Para responderla, no basta con observar cuánto comprende un niño. También es importante conocer cómo se comunica, qué recursos utiliza para expresar sus necesidades y si sus habilidades comunicativas y lingüísticas van progresando con el tiempo.
¿Esperar o consultar?
Cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo y existen diferencias individuales en el momento en que aparecen determinadas habilidades. Sin embargo, respetar esos ritmos no significa que debamos esperar indefinidamente cuando algo genera inquietud.
Más que centrarnos únicamente en cuántas palabras dice un niño, es importante observar cómo se está comunicando en general:
¿Busca compartir experiencias o intereses con otras personas?
¿Utiliza gestos para comunicarse?
¿Señala para pedir o mostrar?
¿Imita acciones o sonidos?
¿Intenta llamar la atención del adulto?
¿Su repertorio de palabras aumenta progresivamente?
La comunicación comienza mucho antes de las primeras palabras. Los gestos, la atención compartida, la imitación y la intención comunicativa forman parte de las habilidades que acompañan y sostienen el desarrollo posterior del lenguaje verbal.
La importancia de una evaluación fonoaudiológica
Una evaluación fonoaudiológica infantil no consiste únicamente en determinar si un niño “habla mucho o poco”.
Su objetivo es conocer de manera integral cómo se está desarrollando su comunicación y lenguaje, identificar sus fortalezas, observar aquellos aspectos que podrían requerir mayor apoyo y orientar a la familia de acuerdo con las necesidades particulares de cada niño.
Además, consultar no significa automáticamente que exista un trastorno ni que el niño necesariamente requiera terapia.
En algunos casos, una evaluación puede permitir entregar orientación y estrategias para favorecer la comunicación en las actividades cotidianas; en otros, puede ayudar a identificar oportunamente la necesidad de un acompañamiento más específico.
Las palabras son mucho más que palabras
Hablar no consiste únicamente en pronunciar sonidos correctamente o aprender nombres de objetos.
Las palabras son herramientas que permiten pedir, rechazar, solicitar ayuda, expresar emociones, compartir intereses, relacionarse con otras personas y participar activamente en la vida cotidiana.
Por eso, al acompañar el desarrollo del lenguaje, no buscamos simplemente que un niño acumule palabras, sino que pueda utilizarlas progresivamente como herramientas para comunicarse.
¿Qué pueden hacer las familias en casa?
Favorecer el desarrollo del lenguaje no significa transformar cada momento del día en una prueba ni convertir la casa en una sala de clases.
Las oportunidades de comunicación aparecen naturalmente durante las actividades cotidianas. Podemos aprovecharlas al:
- Conversar y comentar lo que ocurre durante las rutinas diarias.
- Jugar juntos y seguir los intereses del niño.
- Compartir cuentos y canciones.
- Dar tiempo para que pueda iniciar o responder.
- Nombrar objetos, personas y acciones que capten su atención.
- Modelar palabras funcionales que le permitan pedir, rechazar, solicitar ayuda o compartir algo con los demás.
Más que pedir constantemente que repita palabras o demuestre lo que sabe, podemos ofrecerle modelos de lenguaje dentro de interacciones significativas.
Respetar su ritmo también es acompañarlo
Respetar el ritmo de cada niño es fundamental. Pero respetarlo no significa ignorar nuestras inquietudes ni esperar indefinidamente ante la ausencia de avances.
Si un niño comprende mucho, pero expresa poco, esto no significa automáticamente que exista una dificultad. Sin embargo, sí es una razón válida para observar su desarrollo comunicativo de manera integral y solicitar orientación profesional si existen dudas.
Consultar tampoco significa apurar a un niño. Significa conocer mejor su desarrollo, reconocer sus fortalezas y determinar si necesita algún tipo de apoyo.
Porque respetar el ritmo de cada niño también significa reconocer cuándo necesita un poco más de acompañamiento para comunicarse.
Fuente técnica:
Javiera Sobarzo Basaure
Fonoaudióloga infantil
Instagram: @fono.javierasobarzo

