Lo que se necesita hoy: características de un buen liderazgo

En estos tiempos en donde vivimos diferentes crisis sociales y sanitarias, lo que más clama la ciudadanía es la aparición de buenos líderes que sepan llevar las riendas. Independiente del rubro, las características que deben estas personas se repiten. Eduardo Olmedo Prado, director de dos compañías nacionales, entrega su visión.

Según la encuesta Termómetro Social, realizada en Chile a finales del año pasado después del estallido social, las instituciones que en las que más desconfían los chilenos son aquellas que llevan las riendas del país, es decir, gobierno, ministerios, parlamentarios, entre otros.

Gran parte de ello, se explica porque quienes están a la cabeza de estas instituciones no han sabido ser buenos líderes. Para Eduardo Olmedo Prado, director ejecutivo de dos compañías locales, considera en nuestro país ya no existen líderes porque los que están sólo tratan de sacar pequeñas ventajas en sus puestos. Pero, ¿qué elementos construyen a un buen líder?

La confianza es lo esencial

Los resultados del estudio citado anteriormente lo explican. Gran parte de lo que significa ser un buen líder pasa por la confianza que puedan generar en los demás. Obviamente, un gran porcentaje de ello también pasa por las acciones que hace, y esto, no sólo es aplicable a líderes de gobierno, sino que también a quienes administran compañías.

Sin embargo, hay otra característica que se desliga de esto y es la transparencia. Cuando existen problemas, los buenos líderes son capaces de afrontar las situaciones con calma y claridad, diciendo siempre la verdad, ante todo. Esto hace que sus dirigidos empaticen con las decisiones que puedan tomar.

«Yo siempre le he dicho la verdad a mi gente, en los momentos buenos y en los momentos malos. Constantemente me dirijo a ellos con la verdad, por más cruda o negativa que sea. Porque yo les digo: “el día en que ustedes dejen de confiar en mí, esto se acaba”», cuenta Eduardo Olmedo Prado, director de Geored y ViaSolution.

Las buenas acciones deben reconocerse

Uno de los consejos que siempre los psicólogos dan a los padres es que reconozcan las buenas acciones de sus hijos, incluso cuando hay que hablar de las malas. Lo mismo se aplica a los líderes, quienes deben ser capaces de felicitar siempre a sus trabajadores cuando cumplen con los objetivos que tenían fijados.

Inclusive, los buenos líderes son capaces también de, al momento de llamar la atención por cosas malas, empezar su discurso entregando mensajes positivos.

La palabra del otro debe significar más

Los buenos líderes son personas que, aparte de tener grandes capacidades personales e intelectuales acorde a lo que hacen, saben escuchar la opinión de sus pares. Una de las grandes críticas que los ciudadanos hacen a los líderes sociales, es que no son capaces de escuchar sus propuestas.

“Un correcto liderazgo destaca por tener la capacidad de saber escuchar. Yo siempre digo en las reuniones en las que participo que los grandes genios descubrieron relevancia buscando otras cosas. Para mí, todas las dudas y comentarios que una persona quiera plantear, deben ser escuchadas. De repente de algo que parezca el absurdo más grande, puede salir el descubrimiento más brillante”, explica Eduardo Olmedo Prado.

La virtud de un camaleón

Quizás la característica más importante, y que reúne varias de las anteriores, es la versatilidad. Un líder que quiera estar acorde al momento que se vive, debe tener la capacidad de cambiar su forma de actuar, no ser rígido.

Por ejemplo, en el mundo del fútbol, los técnicos que han logrado grandes cosas con sus equipos son aquellos que pueden cambiar su formación y no son tercos en su forma de actuar. “El buen líder tiene versatilidad, es como un camaleón, cambia de colores según la ocasión. No puede ser una persona en extremo rígida. La rigidez tiene cosas buenas y tiene cosas malas. Yo creo que tiene que ser alguien que vaya matizando su actuar y responder con flexibilidad según los tiempos. Es una de las formas más potentes que destaco para enfrentarse a los problemas que se van suscitando”, concluye Eduardo Olmedo Prado.