NACIONAL

Arquitectura espacial del futuro: hábitats que crecen como hongos en Marte

El futuro de la colonización espacial está tomando un giro sorprendente gracias a la innovación en la arquitectura y la ciencia de los materiales.

Los investigadores y científicos han explorado durante años formas sostenibles y eficientes de crear asentamientos en cuerpos celestes como la Luna y Marte.

Ahora, una propuesta innovadora plantea que las futuras construcciones no se edificarán, sino que crecerán como hongos en su entorno, utilizando recursos disponibles en estos planetas.

Esta visión revolucionaria está siendo impulsada por la colaboración entre la NASA y la compañía estadounidense redhouse.

Construcciones hechas de hongos y polvo extraterrestre

La necesidad de encontrar soluciones sostenibles para la construcción fuera de la Tierra es urgente. Transportar materiales desde nuestro planeta es extremadamente costoso, con un costo estimado de casi un millón de euros por cada medio kilogramo de carga.

En respuesta a este desafío, redhouse, en colaboración con la NASA, ha ideado un método que aprovecha los recursos disponibles en la Luna y Marte para crear hábitats sin necesidad de trasladar grandes cantidades de materiales.

Este proyecto se enmarca dentro del enfoque ISRU (Utilización de Recursos In Situ), que busca utilizar el agua y el polvo presente en estos planetas, combinado con hongos, para construir estructuras resistentes y sostenibles.

La clave está en el uso de la fungicultura, el cultivo controlado de hongos, para desarrollar un material que, sorprendentemente, puede superar al hormigón en términos de resistencia y ofrecer otros beneficios adicionales.

Mycotecture Off Planet: el futuro de la arquitectura en el espacio

El concepto de «hacer crecer» construcciones en lugar de edificarlas ya está siendo explorado a través del proyecto Mycotecture Off Planet, parte del programa NIAC de la NASA, que ha alcanzado su tercera fase de desarrollo. Con una financiación cercana a los 2 millones de dólares, la NASA está avanzando en la investigación para demostrar la viabilidad de esta tecnología en el espacio exterior.

La idea detrás del proyecto es sencilla pero poderosa: los hábitats espaciales podrían inflarse utilizando una mezcla de agua, polvo lunar o marciano, y un compuesto micológico de algas y esporas terrestres.

Una vez activado, el material crecería hasta constituir el 90% de la masa del hábitat, permitiendo la creación de estructuras más grandes con una mínima cantidad de material transportado desde la Tierra, lo que ahorraría miles de millones de dólares en misiones espaciales.

Beneficios de los hongos: protección contra la radiación y construcción rápida

Además de ser un recurso eficiente y liviano, los hongos utilizados en estas construcciones ofrecen otros beneficios importantes para la vida en el espacio.

La melanina presente en los hongos actúa como un escudo natural contra la radiación electromagnética, lo que podría ayudar a proteger a los futuros colonos de la intensa radiación que enfrentan en la Luna o Marte.

En términos de tiempo de construcción, estas estructuras innovadoras podrían estar listas en solo uno o dos meses si hablamos de grandes hábitats. Para asentamientos más pequeños o tiendas de campaña, el tiempo de despliegue sería de tan solo unas pocas horas, lo que representaría una ventaja significativa para los exploradores espaciales.

Aunque este enfoque puede sonar como ciencia ficción, podría convertirse en una realidad en las próximas décadas. Redhouse ya está probando su tecnología aquí en la Tierra, utilizando materiales de hongos para construir viviendas en Namibia, demostrando que estos materiales son viables y eficientes también en nuestro planeta.

En conclusión, la arquitectura espacial del futuro podría estar muy lejos de lo que imaginamos. En lugar de construir casas y edificios, podríamos hacerlos crecer, utilizando hongos y materiales locales.

Esta innovadora solución no solo abre nuevas posibilidades para la colonización del espacio, sino que también ofrece una forma más económica, rápida y sostenible de crear hábitats para la vida humana en el cosmos.