VALPARAÍSO - VIÑA DEL MAR

Mes del reciclaje: somos el país que menos reutiliza

Con solo el 10% de los residuos domiciliarios reciclados, el país enfrenta un rezago crítico frente a los estándares de la OCDE, a pesar de avances normativos como la Ley REP.

En pleno siglo XXI y con una conciencia ecológica en alza, Chile sigue enfrentando un problema persistente: el reciclaje de residuos domiciliarios aún es una tarea pendiente. Según cifras del Ministerio del Medio Ambiente, solo un 10% de los desechos generados en los hogares chilenos se valorizan, muy por debajo del promedio de los países de la OCDE, que alcanza el 33%.

Esta brecha deja en evidencia una serie de desafíos estructurales que el país debe abordar con urgencia.

A pesar de los avances legislativos y de una ciudadanía cada vez más consciente del impacto ambiental de sus hábitos, la mayoría de los residuos en Chile termina en rellenos sanitarios o, peor aún, en vertederos ilegales. El reciclaje, aunque ha mostrado avances, lo hace a un ritmo insuficiente.

El problema se agrava cuando se considera que cerca del 50% de la basura doméstica corresponde a residuos orgánicos, un tipo de desecho que en otros países se reutiliza para compostaje o energía, pero que en Chile aún carece de una estrategia efectiva de valorización.

Desafíos y avances normativos

Desde su entrada en vigor en 2016, la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) ha sido una herramienta clave para fomentar una gestión más responsable de los residuos prioritarios como envases, neumáticos y aparatos electrónicos. En 2024, el Ministerio del Medio Ambiente duplicó la cobertura de recolección diferenciada, alcanzando a 48 comunas.

En comparación con países líderes como Alemania o Japón —que reciclan más del 50% de sus residuos—, Chile aún tiene un largo camino por recorrer.

Por otro lado, el mes del reciclaje encuentra a rubros como la minería chilena en pleno proceso de transformación normativa y cultural, con un foco creciente en la sostenibilidad, la economía circular y la recuperación de pasivos ambientales.

La minería —uno de los pilares económicos del país— se ve enfrentada a una creciente presión para repensar su relación con los residuos. Lo que antes se consideraba un problema o un pasivo ambiental, hoy se vislumbra como una oportunidad productiva bajo nuevos marcos regulatorios que están empujando al sector hacia modelos de economía circular, donde el concepto de “valorizar residuos” deja de ser una innovación voluntaria para convertirse en un componente esencial de las operaciones.

Aunque fue concebida para otros sectores, la Ley REP (de Responsabilidad Extendida del Productor) ha tenido un efecto transversal. Su lógica de ciclo de vida ha permeado el pensamiento corporativo, instalando la idea de que las materias primas deben ser gestionadas desde su origen hasta su destino final, incluso en industrias tan intensivas como la propia minería.