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La nueva frontera de la minería sostenible: reemplazar el diésel con energía solar

• Aunque la minería chilena ha logrado que gran parte de la electricidad que consume provenga de energías renovables, todavía existe una importante dependencia de combustibles fósiles para alimentar equipos móviles y operaciones en terreno. Especialistas sostienen que ese será uno de los principales desafíos de la próxima etapa de la transición energética del sector.

Cada vez que se habla de descarbonización minera, la atención suele centrarse en los grandes contratos de suministro eléctrico renovable. Sin embargo, el siguiente desafío de la industria está mucho más cerca de la operación diaria: reducir el uso de combustibles fósiles en equipos que aún funcionan con diésel, como sistemas de iluminación, respaldo energético, campamentos, instalaciones temporales y otras faenas alejadas de la red eléctrica.

El desafío no es menor. Según la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), la minería del cobre consumió 199.452 terajoules (TJ) de energía durante 2024, de los cuales 102.307 TJ correspondieron a electricidad y 97.145 TJ a combustibles. En otras palabras, el consumo de combustibles sigue siendo prácticamente equivalente al consumo eléctrico de la industria. 

Y la demanda energética continuará creciendo. Cochilco proyecta que el consumo eléctrico de la minería aumentará desde 26,9 TWh en 2024 a 32,5 TWh en 2034, lo que representa un incremento de 20,8%, mientras que la producción de cobre crecería solo 5,6% en el mismo período. Este escenario responde a factores estructurales como menores leyes minerales, mayor procesamiento y el creciente uso de agua de mar, procesos cada vez más intensivos en energía. 

Paradójicamente, la minería ya ha dado un importante paso en materia de electricidad limpia. De acuerdo con Cochilco, el 78% de la electricidad consumida por la minería del cobre en 2024 provino de fuentes renovables, reflejando el fuerte avance que ha experimentado la industria en la transformación de su matriz energética. 

«Hoy el desafío ya no pasa solamente por contratar energía renovable para abastecer las faenas. También debemos avanzar en reemplazar equipos que todavía funcionan con diésel por soluciones autónomas, capaces de operar en cualquier lugar y bajo condiciones extremas», explica Víctor Belmar, gerente general de BLP Chile.

Ese espacio representa una oportunidad concreta para acelerar la descarbonización de la minería desde la operación cotidiana. En ese contexto, BLP ha desarrollado soluciones solares especialmente diseñadas para ambientes industriales y mineros, entre ellas torres de iluminación solar, Generadores Solares Móviles y los sistemas Solar Nomad de 20 y 40 pies, que permiten suministrar energía renovable en terreno sin depender de combustibles fósiles.

«Cada litro de diésel que se reemplaza significa menores emisiones, menos ruido, menores costos operacionales y una operación más eficiente. Hoy existen tecnologías que permiten dar ese paso sin comprometer la continuidad operacional de las faenas», agrega Belmar.

El reto cobra aún más relevancia considerando que el mayor consumo energético de la minería se concentra precisamente en procesos operacionales. Cochilco estima que las minas a rajo abierto representan el 42% del consumo energético total del sector, seguidas por las plantas concentradoras con un 29%, evidenciando el enorme potencial que existe para incorporar tecnologías más eficientes en las distintas etapas de la operación. 

En un escenario donde la minería busca aumentar su productividad, reducir emisiones y responder a crecientes exigencias ambientales, la siguiente etapa de la transición energética no dependerá únicamente de grandes plantas renovables o contratos eléctricos. También estará marcada por la capacidad de sustituir el diésel allí donde todavía sigue siendo parte del funcionamiento diario de las faenas, llevando la energía solar a cada rincón de la operación.

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