Beber abundante agua durante el día, elegir frutas de la estación y también ensaladas, son algunas de las recomendaciones que entrega una especialista de la UBO para poder mantener una correcta nutrición en esta época.
Los termómetros sobrepasan los 30 grados. La sensación de calor es alta durante el día y la noche, por lo que nos sentimos agobiados por las altas temperaturas. Este es parte del escenario que nos acompaña durante el verano, y que también trae cambios en nuestra rutina alimenticia.
Y es que es común que durante esos meses de calor las personas realicen su última comida más tarde, debido a los días más largos y el alivio del calor nocturno. Pero además la preferencia por alimentos frescos, como ensaladas, frutas y pescados, se intensifica, mientras que el consumo de bebidas alcohólicas puede aumentar gracias a la vida social al aire libre.
La propia Organización Mundial de la Salud (OMS), de hecho, ha indicado que es necesario consumir, al menos, cinco porciones de frutas y verduras al día durante esta estación para lograr una dieta equilibrada.
Coincide con esta opinión Ximena Rodríguez, directora de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Bernardo O’Higgins (UBO), quien comenta que en esta época es preferible consumir ensaladas frescas para el almuerzo y cena, al igual que legumbres y pescado junto con la fruta.
“Es ideal la ingesta de dos porciones de fruta estacionales, como sandía, melón, uvas y duraznos, las cuales se pueden adquirir en mercados locales para favorecer la compra local. Y en cuanto a los snacks son ideales las barritas de cereales y los frutos secos”, dice la especialista.
También plantea que una de las tendencias protagónicas del verano es que más personas optan por salir a comer. Por eso, la académica recomienda que los alimentos que se consuman fuera de casa sean a base de pescados, como ceviche, tiraditos de pescados o ensaladas, si es posible.
En tanto, para quienes elijan cocinar en casa, las alternativas más aconsejables son el uso del horno y el wok. “No se genera fritura en la preparación de los alimentos, siendo esto muy dañino al aumentar las calorías y donde la calidad de los alimentos se ve afectada negativamente”, precisa Rodríguez.
La hidratación también juega un papel esencial durante el verano. En ese sentido, Rodríguez llama a beber entre 6 a 8 vasos de agua o más por día, así como ingerir aguas con sabor a partir de cáscaras de fruta y verduras.
“En una jarra se pueden añadir estas cáscaras previamente lavadas, pero evitar agregar azúcar ni endulzante, ya que las mismas proporcionarán el dulzor. En cuanto a nuestra salud, aconsejo que cada persona revise el color de su orina, pues si está muy oscura es necesario consumir más líquidos como es el agua. Es crucial tomar agua, aunque la persona no tenga sed, especialmente cuando acechan las altas temperaturas”, concluye Ximena Rodríguez.
